untitled4

Hola a todos los pecadores ahi les dejo una poesía mas a ver si les gusta les envío un saludo y ya saben esta dedicada nuevamente a la persona que me hace vibrar y sin tocarme….. Tu sabes quien eres…..

Los que Pretenden…

La noche abierta por costumbre. La noche atravesada por una llovizna débil que golpea en la ventana y más allá el silencio de las horas que avanzan y se devoran a sí mismas.


Y ( E ) y yo en la misma cama.
Cuando él no duerme, suele arrancarme del sueño suavemente hacia su cuerpo. Me recobra con caricias y palabras húmedas que reptan por el lóbulo y se introducen en mis oídos para pronunciar allí su criptograma azul.

Me despierto a medias y sonrío, accedo al juego sin hablar, con los cristales del sueño girando todavía como una bandada de pájaros que huyen. Mis manos practican una señal mecánica sobre mis ojos y los de ( E ), un ligero impulso, invocando sortilegios al azar.

( E ) me reclama. Entonces procuro que mi atención gire hacia el.
( E ) y yo somos dos cuerpos enlazados en el espacio tibio de la cama y la oscuridad es un párpado que nos cubre, nos reduce a sentidos más sutiles y primordiales, nos hace representar el papel de dos ciegos que se buscan con las manos para reconocerse, como si nuestras manos buscasen algo indescifrable más allá del tacto y el placer.

x1prbctpy9yqtplkrgbgqwkkt1

Y mientras tanto la noche desgajándose y chorreando en coágulos sobre el mundo. ( E ) gimiendo en mi boca, los labios entreabiertos, expectantes, lascivos. Yo besándolo, hundiéndome en el, los barcos de mis manos a la deriva por su cuerpo ondulante, su cuerpo que corre en trance y busca contraerse y arquearse en felina determinación bajo mi.

Llegar al orgasmo como a la última estación de un viaje, el camino directo hacia una tierra que nos espera con ansias de revelación. Y luego la oscuridad adquiere otro contexto, pierde solidez, es una marea que nos arrastra aguas adentro. Y lo que se vislumbraba va desapareciendo poco a poco en intermitencias y espejismos.
( E ) suspira y me muerde el hombro con tristeza. El mismo ritual de muerte y resurrección de su deseo, y yo como centro de su culto al hastío y sus esperanzas estériles.
No soy culpable de lo que el siente. Soy culpable por no medir las consecuencias de un acto irremediable. Eso es todo. Culpable de habernos convertido en dos monstruos que no podrán encontrar jamás ciertas respuestas.

Ha pasado media hora, o una hora y media. ¿Que importa? Ahora se han invertido los papeles. ( E ) duerme. ( E ) ha llorado y duerme.
Ahora llueve y todavía es de noche.
Me levanto y me acerco a la ventana, respiro el aire limpio y observo algo más que el paisaje conocido, mis ojos ven hacia atrás. Pienso en el pasado. El pasado…

¿Qué clase de criatura podría permanecer de pie mientras sus ojos observan generaciones enteras precipitándose lentamente hacia la oscuridad?

Esta misma noche es igual a la de hace ciento treinta años, igual a esa última noche en que ( E ) y yo… pero no. Debería olvidarlo de una vez por todas.

La navaja bailotea entre mis dedos y su contacto se siente frío como una piel de serpiente. Me dirijo de nuevo hacia la cama y contemplo el rostro del hombre dormido.
“Para siempre” me digo, y noto que mis labios tiemblan. Procurando hacer silencio, escondo el rostro entre mis manos y me pongo a llorar. Y pretendo ignorar mis sentimientos….

Silver Ángel