Ya he vuelto de Burgos, me he tomado un día de descanso, que lo necesitaba, y ya vuelvo a estar con las energías a tope.

Os cuento cómo fue el viaje:

El jueves llegué a Burgos tras cuatro horas de viaje en un tren de mierda en el que no tenía sitio para dejar la maleta ni podía echar una cabezadita sin dejarme el cuello en el intento. En la estación estaba esperándome Robin Reid, mi compañero de shows esos días.

Cogimos un taxi y llegamos al Club La Boheme donde íbamos a actuar esos días. Allí nos dieron una habitación muy “acogedora” como podéis ver en el vídeo que publiqué ayer. Al rato de llegar nos fuimos a cenar, yo estaba hambrienta porque no había comido nada desde el desayuno y esperaba encontrarme con un buffet lleno de comida para elegir, pero nada más lejos de la realidad, cuando llegué al comedor casi me pongo a llorar, nada de lo que había me gustaba demasiado, tuve que conformarme con un platito de arroz con pollo que no estaba muy allá. Y así los cuatro días… que ganas tenía de llegar a mi casa y devorar la comida de mi mamá.

Después de la cena nos dormimos un ratito porque hasta la 1 no actuábamos, solo teníamos dos pases al día el primero a la 1 y el segundo a las 3.

El primer show no fue muy allá porque conocimos al “encantador” dueño del puticlub y se le ocurrió ponerse a echarnos la bronca justo 10 minutos antes de salir al escenario porque no habíamos llevado nuestra propia música. El tío montó en cólera sin motivo ya que a nosotros nos importaba más bien poco la música que nos pusieran durante la actuación, al fin y al cabo íbamos a follar no a bailar. El tío era un impresentable, la verdad.

Robin Reid levantó pasiones entre las chicas que trabajaban allí. Durante los shows se oían gritos imitando gemidos de placer, llamándole torero, pidiendo su leche, etc. Hubo una de las chicas que casi se nos enamora de Robin, se llamaba Marta pero él y yo la llamábamos Martita Dinamita, nos hemos reído un montón estos días con ella. No sé si leerá esto, pero desde aquí la mando un saludo.

Los demás días los pasamos durmiendo, solo nos levantábamos para comer y ya hasta la noche no nos volvíamos a despertar, al fin y al cabo allí no había nada interesante que hacer y en la calle hacía mucho frío y llovía, no era plan de irse a hacer turismo. Hacíamos los shows como podíamos, terminando llenos de moratones y dolores porque teníamos que follar en el suelo, y después nos quedamos tomando algo en el club y viendo lo que se cocía allí.

Resumiendo, no fue gran cosa, me quedo con las risas que nos echamos Robin y yo entre cada actuación y con los shows que nos marcamos que dentro de lo que cabe no estuvieron nada mal.

Un besito para Robin y gracias por tu compañía y por ser tan buen profesional.