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Espero que les guste cada día me estoy inspirando mas para poder traerles algo especial, y les guste y atraer las miradas y la excitación e todos los pecadores de esta web, y sin mas les dejo esta primera parte de “Angel o Demonio”….

El ángel quedó de pronto a sólo dos centímetros de la pared.


La inmensidad parida por el infinito blanco del papel mural lo enfrentaba consigo mismo, con su propia conciencia que le daba gritos dolorosos, con todas las carencias y sus alas plegadas de pura perversión; pero esta vez inexplicablemente convertido en mujer, en amante desdichada de aquel chico que la tenía tomada de la cintura y no paraba de darle de espolonazos en la carne mientras ella permanecía a horcajadas y con los brazos como resortes pegados de la pared, aguantando extasiada las
embestidas.
Apenas había tiempo para pensar en nada, el vaivén de su cuerpo arrodillado la acercaba y la alejaba de la pared como un péndulo en apenas un tiempo. El placer era furibundo y lleno de descontrol. Hasta las lágrimas para ser exacto, las mismas que profanaban su piel dilatada y temerosa.
Fue en esas circunstancias cuando el ángel que era y que siempre fue, pudo con esfuerzo contenido lanzar libremente y sin ningún pudor ese ‘te amo’ convertido en un grito contraído, reprimido y blindado que guardaba tan dentro suyo, como una sombra, como una esquela doblada y oculta entre las hojas de su diario de vida.
Nunca supo si el imponente diablo que tenía atrás, entre sus piernas, al otro extremo de su cuerpo desnudo y sudoroso; lo alcanzaría a escuchar o no en el momento justo de su escapada. Sólo lo vino a saber más tarde cuando lo tuvo frente a frente; antes del orgasmo, sintiendo sus gemidos, viéndolo, apenas a instantes de su regreso a casa.

y1pj1kswu0-uyaue-eqpqiesohn6ox0b7wxzbrk040hinzceb5vqahoamcime7_hhwlÉl era hermoso y la miraba con ojos de fuego. Él era dueño de todas las llaves. Tenía unas manos enormes que calzaban perfectamente en sus caderas. Era un bicho horrendo y despiadado de ésos para guardar debajo de la almohada o en el fondo de un cajón de
cualquier cajonera, oculto entre ropa interior perfumada.
Durante todo el tiempo que permaneció entre sus brazos sintió el olorcito tibio de su alma. Así de este modo, el ángel disfrazado de mujer se durmió en el cóncavo de ese pecho de varón; confiada; quieta; entregada a su suerte. En la médula de la noche sintió un respiro como una bocanada atroz de alivio y de amparo. Él era su amor entero pero sólo hasta el amanecer…

Silver Ángel