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Hacía varios días que coincidíamos en el parking de la playa a la hora de marcharnos, cruzábamos miradas y nos subíamos a nuestros respectivos coches y hasta mañana.

Uno de los días yo me he retrasado y cuando he llegado al parking estaba esperándome dentro de su coche con el motor en marcha,. (Me lo he imaginado masturbándose mientras me miraba guardar la toalla y el bolso en el maletero).

Arreglándome el pelo le he observado a través del reflejo de la ventanilla de mi coche y como no estaba muy segura de que él estuviera tan salido como yo, he creído conveniente levantar mi vestidito para que viera que no llevaba nada debajo y he comenzado a quitarme los restos de arena que me quedaban pegados en las piernas y en mi  tierna rajita. El cabrón se ha sonreído, ha mirado el reloj y se ha largado.

Si él supiera las ganas que tengo de follármelo, de morderle su culo blanco y comerme su polla rosa…

Necesito comprar en el super una piña natural para la cena y me cuesta decidirme; cuando no están llenas de mosquitos están verdes, con lo cual en vez de una piña parece que estoy deshojando margaritas, esta sí, ésta no…

Al subirme al coche veo un papel en el limpiaparabrisas,… no tiene pinta de multa ni de publicidad… Arrugo la nariz y leo: “Hab. 323 Playa Luna a las 22h. Aún te queda arena. Trae esa piña”.

Oops! Miro a mi alrededor pero no veo a nadie especialmente sospechoso. ¿Me cita en 15 minutos? Eso es lo que tardo en llegar desde aquí al hotel, no quiere que me lo piense mucho…

(…)

He tardado demasiado en encontrar aparcamiento y allá que voy con mi piña debajo del brazo. En el ascensor soy consciente de mis nervios porque tengo muchas ganas de mear.

Estoy delante de la puerta, inmóvil, intentando escuchar el interior de la habitación antes de atreverme a llamar. De pronto un cuerpo me empuja suavemente por la espalda hacia la puerta. Me recorre un escalofrío y noto como se me ponen los pezones y cada pelito de mi cuerpo de punta. Sus manos no me tocan, le sirven de apoyo en la puerta mientras respira en mi oído, huele cada centímetro de mi cuello y suspira. En ese momento si tenía alguna duda se disipa, él la arrastra con la punta de su lengua.

Se agacha un poco para que yo pueda sentir su polla en mi culo a través de su bañador y yo empujo mi culito hacia él. Dejo caer la piña al suelo. Le agarro los brazos y los dirijo a mi cuerpo, primero a mis tetas y luego una a mi boca donde le chupo los dedos golosamente. Ël me adivina y me agarra el coño desnudo y me pega más a su polla.

Consigue sacar la tarjeta para abrir la puerta y casi caemos al suelo cuando ésta deja de mantenernos; metemos la piña a patadas y una vez dentro conseguimos encararnos y empezar a besarnos.

Por fin chocamos nuestras bocas, cruzamos nuestras lenguas y la saliba de toda una semana de miradas resbala por nuestra barbilla. Estoy decidida a follármelo ahí mismo, y mi mano nota que su polla se intenta escapar del bañador. Le empujo hacia la puerta para que esta vez le sirva de apoyo a su espalda. Me vuelve a adivinar y se baja el bañador dejando la polla y las pelotas al descubierto. Me levanta y yo le ayudo trepando por sus piernas y agarrándome de su cuello mientras le digo fóllame. Joder, estoy empapada, mi coño está pidiendo a gritos que se la claven sin compasión. Me la mete hasta la raíz, de un tirón y el muy cabrón se queda quieto para hacerme de rabiar. No me queda más remedio que gritarle ¡cabrón, fóllame! e impulsarme con mis piernas atadas a su culo y follármelo.

Tengo ese sonido grabado en mi cabeza, los golpes de su espalda contra la puerta cada vez que yo empujaba y el plaff de su polla en mi coño, un golpe-un gemido, un golpe-un gemido. Él tiene los ojos húmedos y con los dientes apretados me dice “que guarra me ha salido la rubita”. Eso me enciende más y me acelero, me muevo mucho más rápido hasta que mi coño dice basta y se contrae estrangulando su polla. Por un instante todo me da vueltas y creo que no oigo.Mientras le susurro que no me la saque todavía porfa porfa porfa. Se gira y ahora soy yo la que apoya la espalda en la puerta… pero su polla sigue dentro.

aliZia SwEEt