¿Cual será el condimento que lo produce una comida tan deseada? ¿Que secreto esconde en su concepción que provoca obsesiones a toneladas? Miles de conversaciones han enfocado este tópico, muchos interrogantes y argumentaciones se han explayado al respecto. Nosotros no ofreceremos la verdad mágica, solo echaremos más leña a este fuego para intentar encontrarnos con algunas explicaciones.

El tema es cuestión es nada más y nada menos que el desvelo de los hombres por gozar del sexo anal. A su vez la mayormente negación a esta práctica de un gran porcentaje de las mujeres. Indudablemente ambas afirmaciones están relacionadas, la oposición de las féminas ha acrecentado los deseos varoniles, o tal vez ¿será al contrario?


En el campo empírico uno se topa con la coincidencia sistémica entre los machos de la preferencia por el tránsito por colectora. Asimismo en la charla entre amigos fluye la escasa aceptación de sus parejas, lo que evidentemente ratifica la realidad que enfrentan cotidianamente los hombres. ¿Esta falta de sexo anal será la causa de la obstinación de los caballeros? Cuestionamiento complejo de develar.

Algunas alternativas hacía la respuesta

En primer lugar debemos aclarar que a pesar de no ser la cola la principal vía sexual es totalmente natural. Además la sexualidad excede el sentido reproductivo y abarca la creatividad, originalidad y goce.

Manos a la obra. Vayamos desparramando algunos argumentos para comprender la predilección masculina hacía el camino alternativo (cola).

*Una necesidad hormonal y psicológica de experimentar distintas variantes en la cama, de esa manera avivar y acrecentar el fuego del sexo con la pareja.

*El gustillo de regocijarse de una fruta prohibida. Al haberse instalado el preconcepto de negativa de las mujeres es probable que eso genere más deseos de realizarlo.

*La búsqueda de afirmar la confianza y entrega total en la pareja. Puede funcionar como un acto de amor que ratifica el vínculo sincero.

*Desde lo meramente físico es una realidad que en la cola se siente mucho más, es decir, al tratarse de una cavidad más angosta el hombre explora sensaciones distintas, una presión particular sobre el miembro.

*Acudiendo a lo visceral o primate es posible que el varón inconscientemente quiera probar su dominación sobre el sexo opuesto.

Amigos hemos abierto las cartas sobre la mesa, ahora es tiempo de escuchar opiniones o refutaciones. Ya saben si en la autopista cobran peaje acudan a la divina colectora.