Feminal, en experiencia propia 1ª Parte

Siempre había sentido curiosidad por estar con otra mujer, por sentir la suave piel de una mujer rozando mis pechos, por sentir las manos femeninas rodeando mi cintura, la calidez y sinuosidad de un cuerpo de mujer que se abriera ante mi…
Me preguntaba si llegado el momento aquello que yo había imaginado seria realmente tan bueno como tantas veces lo había soñado.
Busque provocar muchos momentos con sutileza con algunas de las mujeres mas delicadas y sensuales que se habían cruzado en mi camino, y tenia claro que si aquel momento llegaba, debía ser una mujer a mi estilo, muy abierta sexualmente, muy ardiente en la cama pero que rebosase femineidad por los cuatro costados…
Siempre he pensado que en mi interior hay sentimientos de macho. Me encanta adorar el cuerpo femenino y reconozco que me bajo fotos de internet, pero no de aquellas burdas que suelen bajarse ellos, sino una fotografía cuidada de las que tiene en cuenta cada una de las cosas que se ve en la habitación. Donde la luz esta cuidada creando paisajes en los cuerpos y el no despistar la atención sobre lo mas importante: ELLA.
Soy algo fetichista (por eso me encanta la ropa interior muy sugerente) y soy coleccionista de zapatos de tacón, digamos que es mi seña de identidad. También soy muy voayeur y bastante exhibicionista, los espejos son mi perdición, me encanta verme cuando hago sexo, bien sola o en compañía y así vivo mi sexualidad.
Por otra parte me encanta sentir la rudeza de un hombre y su fuerza, sentirme un poco usada, como yo digo sentirme muy guarra, y cuando estoy así en mi salsa, soy lo mejor.
Se que no podría hacerme lesbiana o “liviana” como dice un amigo mio por que necesito sentir la virilidad de un hombre dentro de mi como colofon a una intensa sesión de sexo, aunque no renuncio a ninguna de las dos cosas, ¿por que elegir?
Hablare de mi primera experiencia con una mujer, Ana es una amiga mía que conocí hace unos años en uno de mis trabajos, ella es un verdadero bombón, cuando se incorporo a mi centro de trabajo (75% hombres) todos giraron la cara hacia ella y se daban codazos diciendo: “yo la he visto primero”.
Aquello ya me hizo reír pues era la manada de machos dominantes luchando por la hembra. Ella tenia 20 años, cara de niña, pero toda una mujer y no le faltaba de nada, había vivido deprisa y eso se le notaba en una cierta madurez sexual inpropia para su edad.
Estando en aquel trabajo no se granjeo buenas amistades femeninas debido a que todas las féminas del lugar la viesen como una rival, yo sin embargo hice muy buenas migas con ella.
Ana hablaba de sexualidad con tanta naturalidad como se habla de lo cotidiano, nos hicimos algunas escapadas juntas las dos, de “solo chicas” ya que ella se movía por los mejores locales de la ciudad y teníamos pase VIP allí donde fuéramos, por supuesto copitas incluidas.
Recuerdo que una de aquellas noches cuando fuimos al baño de una de aquellas macrodiscotecas, ella empezó a bailar frente a un espejo que había de cuerpo entero, Ana movía su vestido de gasita transparente color azul turquesa, dejando ver sus morenas piernas hasta justo el lugar en el que hubiera sido demasiado.
Me quede allí mirando y admirándola con deseo, mi cara lo decía todo y ella lo sabia. Entro en el baño una chica algo mayor que nosotras y las dos empezaron a bailar rozándose y jugueteando a pesar de no conocerse de nada…pero mi amiga que es muy suya cuando llego a sentirse demasiado transgredida, dejo el espectáculo al limite y salimos de allí.
Aquella noche durmió en mi casa. Por aquel momento yo vivía en pareja, el estaba en la otra habitación, por fin se quito el vestido y la tuve en ropa interior sobre mi cama, ¡!! Y que ropa interior!!! Si pudierais por un momento haber sido mis ojos…
Empezamos a hablar y a fumar y a reír sobre aquella cama, con cuidado de no despertar al que dormía al lado, esa noche sobraba la testosterona por que tal como dijimos desde el principio era una noche solo para chicas. Comencé a acariciar y masajear delicadamente su piel… era imposible no desear tocarla, ella se dejo hacer me dejo acariciar su espalda, después su escote con solo un dedo que se paseaba por contorno y que intencionadamente buscaba bajo su sujetador.
La notaba cada vez mas excitada, intente lo mismo primero con la parte baja de su espalda y cuando la gire intente buscar con mi dedito inquieto el camino de lo prohibido. Mi corazón estaba a tope y mi entrepierna…. ¡!!Puff!!!… no se que siente un tío en esos momentos pero yo lo quería todo, entonces ella como con la chica del baño se acerco a mi y me susurro al oído:- “ … hoy el coñito no….”
Me paro en seco pero oir de sus pequeños labios ese “coñito” y … “hoy no “ dejaba una puerta abierta al futuro y me caldeaba mas aun. Dormimos y despertamos al dia siguiente las dos juntas, no hay nada mas dulce que oler a una mujer al despertar.


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