Empezando con el sado
Comenzó a masajear su clítoris como si fuera la última vez, mientras con la otra mano agarraba fuertemente mi muslo, sus uñas de gato comenzaron a clavarse en mi pierna y en mi ingle. Note una mezcla de placer y dolor, al mismo tiempo. Ella con fuerza seguía deslizándose, notaba como la humedad de su interior se movía libremente por mis muslos. Mientras en la película, ella estaba azotándole con una fusta mientras la tenia atada.
Somos una pareja normal que vive en Tenerife. La verdad es que el trabajo y los estudios no nos deja mucho tiempo libre y eso se notaba en nuestras relaciones, tanto personales como sexuales.
Estamos abonados la televisión por cable, una noche mientras veíamos una película, nos quedamos dormidas, al despertar, era ya tarde y había comenzado la sesión nocturna, al ver la televisión vi que estaban poniendo una película porno, Laura estaba dormida a mi lado, mi vagina comenzó a humedecerse ya que estaba totalmente pegada al televisor, noté como ella se desperezaba, cerré mis ojos.
Ella debió tener una sorpresa parecida a la mía, porque al momento escuché un suspiro. Llegó un momento que no sabía si los gemidos procedían de la televisión o bien eran de ella. De pronto puso una mano sobre mi pantalón, bajó la cremallera y dejó al aire libre todas mis partes íntimas. Sus labios comenzaron a darme pequeños besos y lametones, seguía haciéndome la dormida.
Oí su voz.
-No te hagas la dormida, sé que estás despierta.
Abrí los ojos al verme pillado. Y eso hice, al abrirlos, la vi completamente desnuda, con una erección tremenda en sus pezones.
-Desnúdate.
Obedecí y me quedé completamente desnuda y sentada en el sofá. Ella se sentó encima de mí y de frente al televisor.
-No quiero perderme nada.-Me dijo.
Con su mano derecha masajeaba mi clítoris, mientras que con la izquierda se masturbaba ella. Estaba totalmente empapada.
Comenzó a moverse lentamente, rozando su entrepierna sobre mi zona púbica. En el televisor se veía a una pareja, vestida de cuero. Ella estaba atándole. Le tapó la boca y comenzó a jugar con el cuerpo de su compañera.
- Hummm. Me está excitando esa visión. Tendré que probarlo un día en ti.-Me dijo Laura.
-Como quieras. -Dije yo, sino que otra cosa iba a decir en esa situación.
Ella se movía cada vez más deprisa, la abracé por la cintura y comencé a acariciar sus pechos.
-Así…así…-Gemía, mientras me cabalgaba salvajemente.
Comenzó a masajear su clítoris como si fuera la última vez, mientras con la otra mano agarraba fuertemente mi muslo, sus uñas de gato comenzaron a clavarse en mi pierna y en mi ingle. Note una mezcla de placer y dolor, al mismo tiempo. Ella con fuerza seguía deslizándose, notaba como la humedad de su interior se movía libremente por mis muslos. Mientras en la película, ella estaba azotándole con una fusta mientras la tenia atada.
-¡Que visión!-Gritó mientras me apretó más fuerte en el muslo.
Grité de dolor y ella me contestó.
-Calla puta y déjame gozar.
Sus embistes fueron mayores y rápidos. Noté las palpitaciones de su interior mientras llegaba el orgasmo.
-Ahhhh, gritó salvajemente mientras mi pierna al tiempo sufría las consecuencias de su orgasmo.
Se corrió largamente, vibrando cada poro de su cuerpo. Cuando terminó se quedó sentada tal y como estaba. Yo comencé a masturbarme, ya que no había tenido el mío.
-¿Qué haces?-preguntó.
-Pues..intentar tener el mío…-dije tímidamente.
-Estate quieta y no te muevas, déjame terminar de ver la película.
Y así me quedé yo, con mis manos en sus caderas, sin moverme y viendo una película porno, vamos, una tortura total. La peli trataba sobre la dominación. Según se desarrollaban las escenas, notaba como palpitaba el interior de su vagina y sus fluidos eran cada vez mayores.
-Me está gustando….. esto le tendré que poner alguna vez en práctica sobre ti.- me dijo.
-Me estás poniendo…que yo estoy a medias….
-¿Quieres tener tu orgasmo? -¡Si!-dije con presteza.
-Si lo quieres… tendrás que ser mi esclava… digamos… durante un mes.
-Mira… !Seré lo que quieras, pero por favor no me dejes así!.
-Bien… trato hecho.
-Trato hecho.
Ella entonces se levantó, sacó su mano de mi vagina y se dio la vuelta. Me
miró y de un golpe se sentó de rodillas en el suelo, me arañó por la barriga, pero su mirada me relajó por completo.
-Vas a ser mi esclava por completo, ¿enterada?.
-Si… si… cariño lo que tú quieras…
-¿Cariño? -Si… ama…lo que mandes…
Me besaba las ingles y el muslo derecho, comenzó a morder mis labios.
La excitación me llevó a tener un orgasmo tremendo, descargandome en su boca. Gemí desfallecida de placer.
-Puta…me has dejado a medias.
Se levantó y me agarró por el pelo. De un brusco tirón llevó mi cabeza a su vulva.
-Chupa…y llevarme al orgasmo si no quieres sufrir mi ira.
Me arrodillé y comencé a besar su vulva completamente abierta. Estaban mezclados sus jugos con los míos. Hice el intento de retirarme, pero ella… me agarró con fuerza y me dijo.
-Bien que te gusta correrte en mi boca cuando te lo chupo, pues ahora tú vas a probar ese sabor.
Hundí mi lengua en su abertura, el sabor salado de sus jugos me hacía estremecer, tras un leve momento de rechazo, comencé a lamer y chupar toda su vulva, lamía todo cuando podía.
-No dejes ni una gota- Me dijo mientras un fuerte tirón de pelo me apretó más contra ella.
Mis labios comenzaron a succionar su precioso clítoris. Note como vibraba al contacto de mi lengua.
-Cabrona como sabes hacerme gozar.
Seguí lamiéndola… mientras con un dedo jugaba en su ano. Tomé un poco de nuestros fluidos y le introduje en dedo incide en su ano y el dedo gordo en su vagina.
-Si…sigue…no pares…
Yo obedecía, succioné su clítoris cuanto puede, mientras mi dedos salían y entraban en ella..
-Así pequeña..así…
Movía salvajemente su pelvis, mientras se acercaba a su momento clímax. Un grito de placer rasgó el ambiente cuando alcanzó su segundo orgasmo. Nos deslizamos agotadas en el sofá, entonces, noté unos dolores en la cabeza y en mis piernas. Eran producto de los fuertes tirones y de las uñas que se habían clavado en mí.
-Sabes… que… vas a ser mi esclava..
-Sí, lo sé.
-Total y absolutamente.
-Si, eso te he prometido.
-Bien… prepárate, porque el ser Ama y dominar a una mujer, este ha sido siempre uno de mis deseos ocultos que no me atrevía a sacar a la luz.
-Yo seré tuya por completo y para lo que desees- dije hinchada de excitación.
-Bien… ahora a descansar… mañana… Será otro día.
Me acurruqué a su lado, llena de preguntas y dudas, pero ante todo, deseosa de explorar este nuevo rumbo que estaba tomando nuestra vida sexual.
Estaba completamente dormida y comencé a notar frió, en mi subconciente escuche una voz que me decía con voz enérgica.
-No te muevas, si no quieres tener un disgusto.
No conseguía coordinar todavía, pero hice caso a esa voz. Sentí como mi pubis estaba empapada, abrí los ojos y le pregunte a Laura que estaba haciendo.
-¿No te acuerdas de ayer?, Pues eres mía… y te estoy depilando tu pubis.
-¿Qué? –proteste asustado.
-Eres mía, y me apetece verte de esta forma, y no te muevas, porque la hoja de la maquinilla se puede escapar y cortar algo que no debe…
No me moví… Sentía como la hojilla recorría mi pubis, mis labios, como iba rasurando cada zona, hasta dejarme completamente limpia.
-Ya está. –comentó cuando completó su trabajo- Y a partir de ahora, y hasta el momento en el cual yo diga lo contrario vas a estar siempre así…
Miré a mi anterior pubis, con una pequeña línea de pelo, para observar que estaba completamente limpia de pelos. Ella comenzó a acariciarme lentamente, existía un contraste entre el frió de mi piel y el calor de la suya, un tacto que nunca anteriormente había notado.
-Hum, me gusta esta suavidad. – Me decía mientras continuaba con sus caricias.
Debido a estos preliminares, comencé a tener una exitación, ella sonrió, y siguió acariciándome, mi vulva estaba ya completamente humeda, ella entonces se levantó y de un golpe y sin avisar se sentó encima de mí. Grité un poco, puesto que me había hecho un poco de daño con el hueso de sus caderas del tremendo embiste que realizó.
-Calla y hazme gozar.
Estaba completamente empapada, sus fluidos resbalaban por mi pubis como nunca anteriormente lo habían hecho. Tenia esa zona súper sensible.
-Es la primera vez que me follo a una mujer recién depilada… hum! excitante…
Yo me dejaba llevar.
-Por cierto… Ni se te ocurra tener un orgasmo, esto es mío.
Intenté protestar, pero una suave bofetada cruzó mi cara.
-Recuerda que ahora eres mi esclava y me vas a obedecer. ¿O no quieres?
-No… yo… si… lo que tú quieras…-dudaba por momentos.
-Yo si quiero, y no se hable más.
Ella comenzó a moverse, fui a acariciarle sus pechos, pero no me dejó… siguió deslizándose locamente, noté como le venia su orgasmo, yo intenté controlarme pero no pude, y tuve en ese momento el mío también. Fue fantástico, salvajemente fantástico. Al retirarse de mí noté como más fluidos, ahora de ambas, surcaban mi pubis.
-Me has desobedecido, te has corrido, has sido una niña muy mala, y por ello te castigaré…
- No he podido evitarlo, perdóname..
- No, no… no te perdono, era mi deseo el que no tuvieras tu orgasmo, a partir de este momento controlaré todos tus orgasmos, tan solo los tendrás cuando yo diga, cuando yo desee, eres mía por completo. Date la vuelta.
La obedecí, no quería molestarla más. Ella se alejo de mí, noté como iba al armario y volvía al momento.
- Esto es parte de tu castigo, no todo, solo parte.
De pronto, noté un dolor fuertísimo en mis nalga.
-¿ Que estás haciendo?.
- Cállate. Y recibe tu castigo por no haber obedecido. –fue su respuesta.
Ella continuó dando azotes con un cinturón ancho, en total fueron diez. Noté como las nalgas me ardían. Callé por no enfadarla más.
- Bueno, ya vas viendo, que voy en serio, vas a ser mía por completo. ¿Vale?.
- Sí. – en ese momento otro azote de cinturón me hizo corregir mi respuesta.- De acuerdo, Ama.
Nos levantamos, ella miró mi trasero, estaba rojo por completo, rió satisfecha y complacida por el castigo que me había infligido. Comenzamos a vestirnos, pero me dio el alto al ir a ponerme los bóxer. A partir de ahora tienes prohibido el uso de prendas interiores. Debes estar accesible en todo momento para mí, tu ama y señora. Y ahora veámonos, que me apetece hacer algo.
No hay nada que decir, la obedecí por completo, el temor a recibir más azotes, me hizo no protestar. Salimos de casa, me parecía que todo el mundo que pasaba a nuestro lado, sabia que estaba completamente depilado y que además no llevaba ropa interior, mis mejillas parecían dos faros rojizos. Ella me miraba divertida. Giramos una esquina y nos acercamos al destino que tenia preparado. Miré el cartel y ví que era un sex-shop.
- Oye… no querrás entrar ahí.
- Cállate y obedece, porque si no… ya sabes…
Miré hacia todos los lados, yo en un sex.shop… aunque la idea me turbaba, cierto es que tenía una curiosidad morbosa, y antes de darme cuenta entramos en el… No había ningún cliente, tan solo estaba el dependiente.
- Hola, buenos días- dijo.
- Buenos días.
- Comenzamos a dar vueltas por la tienda, poco a poco me fui tranquilizando y comencé a disfrutar de la visión de lo que los estantes exponían. Laura entonces me dijo.
- Siempre tuve ganas de hacer esto, pero nunca encontré el momento idóneo para hacerlo, y creo que este es estupendo.
Yo asentí con la cabeza.
Ella miró detenidamente todos los artilugios que colgaban de las estanterías… y empezó a escoger… Tomó un vibrador de grandes proporciones…. uno un poco más pequeño. Objetos que yo no había visto excepto en las películas, un dilatador anal, unas bolas… Con todo ello nos dirigimos a la caja, se lo entrego al dependiente, comenzó a hacer la cuenta. Al momento el dijo:
-Estamos de promoción, y por la cantidad comprada tiene opción a coger un regalo, el que usted desee de la tienda.
Ella se dio la vuelta y recorrió la tienda otra vez.
- Mira éste, que se me había olvidado… – dijo al regresar.
Mis colores aumentaron entonces… Era una fusta de color negro, siendo su mango el síbolo de Satán. Salimos de la tienda. Estaba nerviosa.
- Hum… me ha encantado, creo que volveremos mucho por aquí…y ahora… vamos a casa…tengo ganas de estrenar todo.
Cuando llegamos a casa ella me ordenó que me desnudase.
- Desnúdate. A partir de este momento y siempre que sea posible, este… -dijo- será tu estado en casa, permanentemente desnudo y obedeciendo a tu ama.
Nos dirigimos a la habitación, allí, hizo un despliegue de los medios recién comprados en la cama, estos rodaron por ella, vibradores y demás objetos tapizaron la colcha… Ella se desnudó por completo y se tumbó en la cama, yo hice amago de acercarme..
-Quédate quieta. Esto va a ser parte de tu castigo, solo podrás ver… de momento.
Obedecí. Ella tomó uno de los vibradores y comenzó a jugar en sus pechos, poco a poco lo fue bajando hasta su pubis, acarició los labios lentamente. Empecé a tener una tremenda exitación ante la visión de cómo lo estaba usando.
-Hum… -dijo mientras comenzaba a introducir el vibrador en su vagina. Jugueteó un rato con el dentro. Luego me ordenó..
-Dame el grande, toma este… y chúpalo hasta que lo dejes limpio por completo.
Le di el vibrador grande… y lamí, como me había ordenado, el que había estado en su interior.
-Humm… que grande y hermoso es… – Gemía de placer.
Entraba y salía de su vagina ese enorme objeto, perecía mentira que entrase cosa tan grande en su interior. Comencé a acariciarme de pura excitación por lo que estaba viendo.
-¿Que haces?.! Pedazo Puta!. Ni se te ocurra… yo soy la que diré lo que tienes que hacer y cuando la harás. Eso te va a costar caro.
Ella siguió acariciando y jugando con el vibrador hasta que tubo un orgasmo bestial que envolvió la habitación de gemidos de placer.
-Hum.. Que placer- decía mientras se relajaba -Ven aquí. -Me ordenó.
Me tumbé a su lado.
-Abre la boca.-Obedecí y ella introdujo el vibrador en mi boca.- Lame… lame esta polla de plástico.
Sentía el vibrador hasta mi garganta, casi me dan arcadas, pero ella no dejaba de golpear para tratar de introducirlo más adentro. Yo no quería proferir ningún quejido por el temor a hacerla enfadar.
- Levanta las manos.
Obedecí, y estas fueron atadas con un pañuelo, me giro y quedé boca abajo tumbada sobre la cama, vendó mis ojos, quedando por completo a su merced. Salió de la habitación, pero al momento regresó, abrió mis piernas y dejó expuesto mi ano a ella, empezó a aplicar crema y a jugar con un dedo en la entrada de este. Yo impulsivamente cerré mis nalgas.
- Pero… ¿Qué está haciendo esta esclava desobediente?.- Un cachete fue mi inmediata recompensa. – esta rebeldía no está nada bien. Mira por donde voy a estrenar mi última compra ante de lo que yo pensaba.
Lo siguiente que noté, fue como ella descargaba con fuerza la fusta sobre mis nalgas, di un grito de dolor y sorpresa, el cual fue correspondido con otra descarga, volví a gritar, y volví a ser fustigado; comprendí que cuanto más me quejase, peor me iría. No grité, y mi obediencia fue recompensada.
- Muy bien, así me gusta, y ahora, abre por competo tus nalgas- dude un momento, pero una descarga de esa fusta me hizo cambiar inmediato de opinión. Deje mi ano totalmente expuesto a mi ama.
- Has sido muy rebelde, no te mereces más miramiento, no más crema.
Y Entonces sin consideración, comenzó a introducirme el vibrador grande en mi ano. Sentí un dolor inmenso, un desgarro terrible, y un dolor que apenas era soportable, intenté cerrar el paso, pero la fusta volvió a recordarme cual era mi posición.
- Si hubieses sido obediente, ahora tendrías mucha más crema y un vibrador menor. Tu castigo será ejemplar y aprenderás a obedecer, eso te lo aseguro, por la buenas o por las malas.
Y volvió a golpear ese monstruo en la entrada de mi ano. Pero ahora golpeo con fuerza y consiguió introducirlo unos centímetros. Unas lágrimas comenzaron a caer de mis ojos, pero me negué a aceptar mi derrota, a modo de desaire, levanté mi trasero más para facilitarle la entrada y hacerla menos dolorosa.
- Vaya!, la niña me desafía.
Su respuesta fue hincármelo de un solo golpe hasta adentro, grité de dolor, no pude resistirlo, y ella golpeó fuertemente con la fusta mis nalgas. Lo sacó por completo y me volvió a introducir por completo, volví a gritar y esta vez fueron dos los azotes que recibí.
Callé y ella comenzó a introducirlo con fuerza, en esos embiste el dolor comenzó a desaparecer, y una sensación nueva surgió de mi ano, esto hizo que mi vulva comenzará a tener producir un gran latido.
-Vaya con la niña, si parece que le gusta- Rió sardónicamente y lo empezó a sacar y meter cada vez con más fuerza.
Eso me gustó, y comencé a culear en busca de ese placer que estaba notando. Mi vulva empezó a encharcarse como nunca antes, ella al verlas me dió la vuelta.
- Eso yo no lo desaprovecho.
Y se arrodilló delante de mi, no imaginé que se pudiera llegar a gozar jugando a esto, sentir como ella me lamía mientras mi ano estaba lleno y abierto por un vibrador al tiempo. Tomó la fusta del revés y el mango lo introdujo en mi boca….
-Ahora estás usada por todos los sitios, hummm…. como me gusta que seas mi esclava.
Ya no pude aguantarme más y tuve un orgasmo enorme, mientras me corría mi ano palpitaba de placer, de un placer nunca anteriormente había conocido.
-Gozas….y como gozas!. Y tu goce me da placer a mi.- entonces su vagina comenzó a palpitar mientras tenía el orgasmo, aprisionando mi muslo con sus contracciones y derramaba hasta la última gota de su interior.
Cayó rendida al lado, me desató y extrajo el vibrador de mi ano, mientras me daba un tierno beso dijo.
-Eres una esclava estupenda, y… esto es tan sólo el principio, te tengo reservadas algunas sorpresa.
Y mentiría si no dijese que un ligero cosquilleo surgió de mi estomago, deseando con todas mis fuerzas que esa promesa se cumpliese cuanto antes, y que estaba realmente encantada se ser su esclava.



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