YoLiPoP se presenta como pecadora…
“No me imagino el motivo de mi presencia en esta página, supongo que será por mi gran afición por escribir que me incita a publicarlos para que me puedan leer”.
Me presento, mi nombre es Yoli, tengo poco más de 18 años y resido en Tenerife – Islas Canarias. Me encanta la música, suelo escuchar mucha variedad de estilos e intérpretes. Aparte de escuchar música suelo escribir relatos.
Es la primera vez que escribo para una página web, espero hacerlo bien y transmitirles mis sentimientos al máximo.
Diciendo esto os dejo con uno de los primeros relatos que he escrito, creo que no debería de adelantar nada porque sino le restaría emoción al relato.
Vivo en un pueblo pequeño, y la verdad es que nunca había hecho demasiado caso a los maliciosos cotilleos que circulaban por la calle en la que vivo, respecto a que mi vecina Lorena, de casi 21 años, era lesbiana.
He de reconocer que algunas veces me había dado la sensación de que me miraba con un cierto deseo e interés. Pero como ella nunca me había hecho la más mínima insinuación achaqué mi impresión a haber oído esos rumores, y no le di ninguna importancia.
Ese día iba a visitar mi amiga, y estaba muy contenta porque, gracias al buen tiempo, podía volver a verla después de tanto tiempo.
Dio la casualidad de que estrenaba un coqueto sujetador calado con cierre por delante, realmente precioso, que me ayudaba a realzar todavía más mis ya de por sí grandes pechos; que siempre he pensado que eran la parte más atractiva de mi anatomía, dado que es en la que más se fijan todas las chicas que conozco.
Mi vecina iba con unos vaqueros rotos por la rodilla, incluso había un desgaste en la tela por la zona de la nalga que se veía claramente, que le permitía lucir sus largas piernas; y un fino suéter, que lucia como de costumbre sin sujetador. Pues, en verdad, sus pequeños senos apenas necesitan nada que los mantenga firmes.
Les cuento todos estos detalles para que se hagan una idea de lo mal que lo pasé cuando nada más arrancar el ascensor, en el que por suerte bajábamos las dos solas, noté que se me soltaba el cierre del sujetador. Así se lo dije a Lorena, y ésta paro el ascensor de inmediato. Le comente que tendríamos que subir hasta mi casa a que me lo pusiera bien, pero ella me dijo que lo más seguro es que no hiciera falta llegar a esos extremos.
Después, levantándome la camisa con desenvoltura, coló sus manos hábilmente por el espacio del mismo, para intentar arreglar la incomoda situación allí mismo.
Yo me sentí muy violenta, sobre todo cuando note la leve presión de su rodilla en mi intimidad, bien instalada entre mis piernas separadas, pues mis pantalones eran muy finos y me hacían notar todos sus roces con demasiada intensidad. Pronto sentí su cálido aliento entre mis senos; y, aunque no vi ningún motivo para ello, note como apretaba suavemente mis pechos, al mismo tiempo que conseguía cerrar de nuevo el sujetador.
Mientras Lorena sacaba sus manos de mi camisa pude notar claramente como se apoyaba, brevemente, en mi sensible entrepierna. La verdad es que no me enfadé lo mas mínimo ante su osadía; al contrario, me sentí bastante excitada con la insólita experiencia.
Por eso me puse roja como un tomate y no me atreví a mirarla de nuevo a los ojos.
Ni siquiera cuando, a los pocos instantes de arrancar, note que se me volvía a soltar el sujetador. Al oírme maldecir se imagino lo que sucedía, volvió a parar el ascensor y, dedicándome una sonrisa de lo más turbadora, introdujo de nuevo sus manos por mi camisa.
Esta vez Lorena palpó de manera rápida, pero claramente posesiva, toda mi intimidad por encima de los pantalones ajustados que usaba aquel día, antes de llegar a mis pechos, que ya temblaban de excitación.
Y, durante todo el tiempo que estuvo por mi camisa levantada, el continuo roce de su inquieta rodilla se hizo tan insidioso que termine por empapar los boxers con mis flujos.
Luego, al llegar a la altura de mis impresionantes senos, abrió totalmente el sujetador, aunque no venia a cuento. Dedico todo el tiempo que quiso a contemplarlos con detenimiento, mientras yo sentía su cálido aliento a escasos centímetros de mi piel más sensible.
Después utilizo las dos manos para, con mucho tacto y unas caricias suaves, volver a introducir uno de los senos dentro de su copa. Como vio que yo no decía nada (aunque mi corazón latía a toda maquina y mi respiración era cada vez más agitada), al introducir mi otro seno en su copa correspondiente, me masajeo a fondo todo el pecho; amasándolo, y estrujándolo, de una forma realmente cariñosa y apasionada.
En vista de mi pasividad aprovechó la estupenda ocasión que le brindaba para acariciar y jugar, dulcemente, con mi grueso pezón; hasta que éste, agradecido, se endureció como una pequeña piedra entre las amorosas manos que lo cobijaban.
Una vez que Lorena hubo abrochado mi sujetador, no puso el menor disimulo en apoyar toda la palma de su mano en mi excitada entrepierna; llegando al extremo de deslizar uno de sus dedos a lo largo de mi húmeda rajita, antes de sacar las manos de mis pechos, con una sonrisa de oreja a oreja. Pues mientras salía sus dedos se deslizaban por encima de mis partes, de un modo turbador.
Después, ya con el ascensor en marcha, me miro fijamente a los ojos, y empezó a oler su mano como si se hubiera probado el mejor de los perfumes. Yo estaba tan cortada que no pude reaccionar, ni siquiera cuando se me volvió a soltar el cierre del sujetador; pero se me debió de notar en la cara, pues ella, sin necesidad de consultarme, volvió a detener el ascensor. Ésta vez, sin decirme ni una sola palabra, se fue directa al asunto.
Lorena sólo se detuvo unos breves instantes en juguetear con mis húmedos boxers, haciendo que sus hábiles dedos con solo unos movimientos separaran mis labios menores hasta provocar un indecente bostezo, antes de llegar de nuevo ante mis pechos.
En cuanto abrió el sujetador del todo, perdió solo unos momentos en recrearse la vista con el abrupto paisaje, antes de empezar a masajear uno de mis senos con sus largos y hábiles dedos. Su boca, y su lengua, se encargaron de que el otro se convirtiera en un autentico volcán; y pensé, al sentir sus maravillosos mordisquitos en mi pezón, que me iba a correr en cualquier momento.
Pero fue su otra mano, la que introdujo dentro de mis boxers, para explorarme, la principal culpable de que me corriera como nunca antes lo había hecho, mientras mordía mis manos para amortiguar mis escandalosos gemidos.
Mi viciosa vecina no se conformó solo con eso y, desentendiéndose de mis agradecidos pechos, bajó su cabeza hasta llegar a la altura de mi entrepierna.
Allí, después de bajar mis vaqueros hasta bajarlos por los tobillos, se dedicó a contemplar a su gusto mi encharcada intimidad, generosamente expuesta ahora que por fin podía separar mis piernas mucho más, como ella deseaba.
Pronto se entregó a una larga serie de succiones y lameteos que me hicieron alcanzar una increíble serie de orgasmos que, aun hoy, los recuerdo y me tiemblan las piernas.
Sobre todo el último que alcancé dentro de aquel ascensor, en el que Lorena además de pellizcarme el abultado clítoris con una mano mientras me saboreaba golosamente, se las ingenio para introducir uno de los expertos dedos de su otra mano en mi estrecho orificio posterior; incrustándolo casi por completo en su interior antes de empezar a maniobrar hábilmente, consiguiendo arrancarme un autentico aullido de placer.
Quedé tan floja después de este violento orgasmo que me tuve que apoyar en mi vecina, debido a que mis débiles rodillas amenazaban con doblarse de un momento a otro.
Desde luego ese día no fui a visitar a mi amiga, subimos a su casa y me enseño todo lo que una mujer puede enseñar a otra respecto a los secretos del amor.
Desde entonces cada vez que la veo antes de ir al insituto, no puedo evitar recordar aquel momento de placer junto a ella, y Lorena no logra desviar la mirada de mi cara sonrojada. Y sólo espero y deseo volver a repetir un día como aquel.



enero 21st, 2009 at 9:57 pm
WOOOOWWWWW!!!!!! K EXCITANTE TU RELATO SINCERAMENTE ME ENCANTA LEER ESTE TIPO DE RELATOS YO IGUAL ESCRIBO DE VEZ EN CUANDO Y HE SUBIDO ALGUNO…
mayo 27th, 2009 at 11:55 am
Hola somos pareja joven de Las Palmas, nos encantaría poder concerte, si te interesa la propuesta y quieres conocernos agreganos al msn.
Besos