“Hey Loly”…. “Hey”.

WTF, parece que me llamaran a mi pienso, al girar sobre mi hombro me encuentro al bartender Venancio, un flaco insoportable realmente. De esos tipos que aprovechan la minima pista para tomarte el pelo, y basicamente es lo único que hacen y para lo único que sirven.

“jajaja, Loly.” (Idiota) pienso a la vez que sonrío sarcásticamente. Cuál es el show que hay hoy?, le pregunto.

“La pantera” me dice, “Y? Qué tal?”

“Fulminante loco, ful mi nante.”

Un idiota había derramado su baso de licuado de frutas y estaba limpiando lo que había quedado sobre la barra, cuando siento al lado de mi brazo como el aire se desplaza y una sensación cálida. Sheila se había apoyado sobre el mostrador, venía de la ducha obviamente con el pelo mojado pero todavía caliente, y perfumado. Las gotas de diferentes tamaños sobre la piel en su hombro eran indistinguibles del sudor y me hicieron imaginar que esa sería una vista muy similar a la que podrias tener al tener sexo con ella.

_”Donde coño está el Vena?”

Dijo sin darse vuelta, mirando hacia el centro de la barra.

_ “Donde está el Vena, cabrón. Que lo necesito.”

_ Hola no? Le digo, y ella gira la cabeza para mirarme.

_ Ah… si. Hola. Podés decirme ahora donde está el vena. Por favor.

_ El Vena entró conmigo, pero ahora no sé si estará. Qué necesitas?

_Ehm… Nada, tengo que hablar con el sabés? Parece un idiota, pero en el fondo es bien.

Eso me dio la pauta de que algo raro estaba pasando entre Sheila y el Vena. Sheila era una de las más grandes, tendria cerca de 40, pero se conservaba muy bien.

_ Tu debes conocerlo mejor que yo, no?

_ Desde que trabaja en este lugar lo conozco.

_ Y siempre tuvieron tan buenas vibras?…